El arte de sostener lo bueno: Por qué nos asusta la estabilidad y cómo aprender a habitarla
A menudo, el crecimiento personal se enfoca en cómo salir del pozo, cómo sanar las heridas o cómo resistir la tormenta. Sin embargo, hay un desafío del que hablamos mucho menos y que resulta igual de complejo: aprender a quedarnos cuando sale el sol.
Si has pasado gran parte de tu vida en estado de alerta, navegando crisis o resolviendo problemas urgentes, es probable que hayas desarrollado una musculatura increíble para la resistencia. Eres un experto en sobrevivir. Pero, ¿qué pasa cuando, por fin, no hay nada de qué sobrevivir?
Desde mi propia experiencia, he descubierto que sostener lo bueno requiere un entrenamiento distinto al de resistir lo malo. No se trata de fuerza, sino de apertura. No se trata de blindarse, sino de suavizarse.
1. El miedo a que el hilo se rompa
Para quienes venimos de entornos inestables o de épocas de mucha dificultad, la felicidad no se siente como un alivio, sino como una sospecha. Cuando las cosas fluyen —la pareja está bien, el trabajo es estable, la salud acompaña—, aparece una voz interna que pregunta: «¿Cuál es el truco? ¿Cuándo se va a terminar esto?».
Este miedo no es falta de gratitud; es un mecanismo de defensa. Tu mente intenta protegerte de la caída "anticipándola". Creemos que si sufrimos un poco por adelantado, el golpe dolerá menos. Pero la realidad es que el miedo al futuro solo nos roba el único espacio donde lo bueno realmente existe: el presente.
2. La inquietud de la estabilidad
Internamente, cuando aparece la estabilidad emocional, nuestro sistema nervioso puede entrar en una especie de "síndrome de abstinencia de caos". Estamos tan habituados al cortisol y a la adrenalina de la preocupación que la paz se siente aburrida o, peor aún, peligrosa.
La estabilidad se siente como una quietud en la que, por primera vez, podemos escucharnos a nosotros mismos sin el ruido de la urgencia. Y eso, para muchos, es aterrador. Sostener lo bueno implica bajar la guardia, y bajar la guardia requiere una confianza que aún estamos aprendiendo a construir.
3. Señales de que te cuesta sostener el bienestar
Es importante normalizar estas reacciones para poder transformarlas. Algunas señales claras son:
La búsqueda de "peros": Encontrar un pequeño defecto en una situación perfecta para justificar tu incomodidad.
El autosabotaje preventivo: Crear un conflicto innecesario solo para recuperar la sensación familiar de tensión.
La hipervigilancia: Estar constantemente analizando señales de que algo va a salir mal.
La incapacidad de relajarse físicamente: Sentir que si te relajas, "te pillarán desprevenido".
4. 3 Prácticas simples para entrenar la permanencia
Aprender a habitar el bienestar es un proceso gradual. Aquí tienes tres formas de empezar a entrenar esa capacidad:
A. La técnica de los 60 segundos de "Sabor"
Cuando notes un momento bueno (un café rico, un abrazo, una puesta de sol o simplemente un minuto de silencio), no dejes que pase de largo. Oblígate a quedarte ahí.
La práctica: Respira profundamente y trata de sentir la sensación física de ese bienestar en tu cuerpo durante 60 segundos completos. Dile a tu sistema nervioso: «Mira, esto es bueno y estamos a salvo».
B. El anclaje de seguridad física
Si la ansiedad aparece porque "todo está demasiado bien", regresa al cuerpo. La mente viaja al futuro catastrófico, pero el cuerpo siempre está en el presente.
La práctica: Toca una superficie firme (una mesa, el suelo). Siente el peso de tu cuerpo. Repítete internamente: «En este momento, no hay ninguna amenaza. Estoy aquí y todo está en orden».
C. Gratitud sin condiciones
A veces practicamos la gratitud esperando que sirva como un "seguro" para que lo bueno no se vaya.
La práctica: Agradece lo que tienes hoy, pero hazlo sin añadir el miedo al mañana. Simplemente reconoce el valor de lo que hay, permitiéndote la posibilidad de que sea duradero.
5. Una invitación a confiar
Sostener lo bueno no significa que nada malo volverá a pasar nunca; significa que te das permiso para disfrutar del refugio mientras el clima es favorable. No eres un traidor por estar bien. No eres irresponsable por bajar el escudo.
Habitar la paz es, quizás, el acto más valiente de tu crecimiento personal. Es la confirmación de que tu historia de supervivencia ha terminado y que tu historia de vida, con toda su plenitud y calma, finalmente ha comenzado.
Recursos adicionales recomendados
Libro: "The Big Leap" (El Gran Salto) de Gay Hendricks. Explora el concepto del "Límite Superior", que explica por qué nos saboteamos cuando alcanzamos nuevos niveles de éxito o amor.
Libro: "Joyful" de Ingrid Fetell Lee. Sobre cómo encontrar y sostener la alegría en el entorno cotidiano.
YouTube: "The Power of Vulnerability" de Brené Brown. Fundamental para entender cómo la alegría es, a menudo, la emoción más difícil de sostener porque nos hace sentir vulnerables.
YouTube: Meditaciones de Tara Brach sobre la "Aceptación Radical" y el merecimiento del bienestar.
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Basado en la trayectoria de mi blog compartiexperiencias.com, te invito a profundizar en estos conceptos con las siguientes entradas:
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