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Sentirse fracasado: la mentira mental que puede estar frenando tu vida

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Hay personas que no han fracasado. Pero viven sintiéndose fracasadas. Y esa sensación puede ser una de las cargas emocionales más pesadas que una persona puede llevar. No aparece necesariamente después de una gran derrota. A veces aparece después de pequeñas comparaciones, errores del pasado o expectativas que sentimos que no hemos cumplido. Durante mucho tiempo yo mismo confundí una sensación con una realidad . Hasta que entendí algo fundamental: sentirse fracasado no significa ser un fracasado. Y comprender esa diferencia puede cambiar profundamente la forma en que ves tu vida. El fracaso es un evento, no una identidad Uno de los mayores errores que cometemos es convertir experiencias en identidades. Fracasar en algo es normal. Fracasar en un proyecto Fracasar en una relación Fracasar en una decisión Pero eso no significa que tú seas el fracaso . El fracaso es un evento temporal . Sentirse fracasado es una narrativa mental . Cuando esa narrativa se instala en nuestra mente, empezamos...

El arte de sostener lo bueno: Por qué nos asusta la estabilidad y cómo aprender a habitarla

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  A menudo, el crecimiento personal se enfoca en cómo salir del pozo, cómo sanar las heridas o cómo resistir la tormenta. Sin embargo, hay un desafío del que hablamos mucho menos y que resulta igual de complejo: aprender a quedarnos cuando sale el sol. Si has pasado gran parte de tu vida en estado de alerta, navegando crisis o resolviendo problemas urgentes, es probable que hayas desarrollado una musculatura increíble para la resistencia. Eres un experto en sobrevivir. Pero, ¿qué pasa cuando, por fin, no hay nada de qué sobrevivir? Desde mi propia experiencia, he descubierto que sostener lo bueno requiere un entrenamiento distinto al de resistir lo malo. No se trata de fuerza, sino de apertura. No se trata de blindarse, sino de suavizarse. 1. El miedo a que el hilo se rompa Para quienes venimos de entornos inestables o de épocas de mucha dificultad, la felicidad no se siente como un alivio, sino como una sospecha. Cuando las cosas fluyen —la pareja está bien, el trabajo es estable...