Entradas

Por qué no podés soltar a alguien aunque sabés que no te hace bien

Imagen
Por qué no podés soltar a alguien aunque sabés que no te hace bien Regulación · Sanación emocional Jade — Compartiendo Experiencias Julio 2026 7 min de lectura Hay algo que mucha gente siente pero pocos se animan a decir en voz alta. Sabés que esa persona no te hace bien. Lo ves con claridad. Tu mente lo entiende, lo repite, lo analiza. Y sin embargo, seguís pensando en ella. Seguís volviendo. O seguís sin poder dejar de sentir lo que sentís. Y en algún momento te preguntás: ¿qué me pasa? ¿Por qué no puedo soltar algo que sé que me daña? La respuesta no está en la falta de voluntad. Está en cómo funciona el cerebro cuando se apega a alguien — y en lo que ese apego dice sobre tu historia, no sobre tu debilidad. Por qué el cerebro se apega aunque duela El apego emocional no es un capricho. Es un sistema de supervivencia. Desde que nacemos, el cerebro aprende a conectarse con las personas que nos cuidan. Esa co...

Por qué no podés soltar aunque sabés que te hace daño

Imagen
Por qué no podés soltar aunque sabés que te hace daño Hay algo que durante años no pude explicar. Sabía que ciertos hábitos me frenaban. Sabía que postergarlo todo me generaba más estrés del que evitaba. Sabía que cuando algo empezaba a ir bien, algo en mí lo saboteaba. Y sin embargo, seguía volviendo a lo mismo. No era falta de información. No era que no lo veía. Lo veía perfectamente. Pero no podía soltarlo. Durante un tiempo pensé que era debilidad. Que si tuviera más carácter, más disciplina, más voluntad — podría simplemente elegir diferente. Con el tiempo entendí que estaba haciendo la pregunta equivocada. El cerebro no repite lo que es bueno para vos — repite lo que conoce El psicólogo clínico Charlie Heriot-Maitland publicó en 2025 un análisis respaldado por la revista Behavioral Sciences que me resonó profundamente. Su planteo es este: los comportamientos que parecen dañinos — postergar, autocriticarse, ...

Por qué aprendiste a funcionar aunque por adentro estás roto

Imagen
Hubo una época en que las mañanas eran lo más difícil. No era el trabajo en sí. Era levantarme. Físicamente, salir de la cama me costaba más de lo que cualquiera podía imaginar. Por afuera yo era alguien tranquilo. Llegaba, cumplía, mantenía bajo perfil. Nada llamaba demasiado la atención. Pero por adentro había días donde solo pensaba: “No aguanto más. Por favor Dios… ayudame.” Y aun así iba. Todos los días. Durante mucho tiempo no entendí cómo podía seguir funcionando así. Porque la verdad es que muchas veces no quería ir. No tenía energía. No veía sentido. Solo sentía agotamiento. Pero igual seguía. A veces por responsabilidad. A veces por miedo. A veces simplemente porque sentía que no tenía otra opción. Mucho después entendí que eso no era rareza ni debilidad. Era algo que el cuerpo aprende cuando vive demasiado tiempo bajo presión. Por qué el cuerpo aprende a separarse… Con el tiempo empecé a entender algo que me cambió bastante la forma de verme. El cuerpo aprende. Y cuando pasa...

Por qué la calma se siente peligrosa (y cómo aprender a quedarte en ella)

Imagen
  Algo extraño le pasó a Ale — y cuando lo contó en los comentarios, me di cuenta de que no era solo ella. "Me suele pasar cada tanto, pero es algo extraño. No es una calma total porque es como que no fueras vos y que en cualquier momento esperás que algo va a pasar después." Eso lo escribió alguien que lleva tiempo trabajando su proceso. No es alguien que recién empieza. Y sin embargo, la calma todavía se siente rara. Todavía se siente como una señal de peligro. A mí me pasó lo mismo durante mucho tiempo. Y cuando lo entendí, cambió algo importante: dejé de pelearme con esa sensación y empecé a escucharla de otra manera. Si alguna vez sentiste que la tranquilidad te pone nervioso, que cuando todo va bien esperás que algo salga mal, o que la calma no se siente como tuya — este artículo es para vos. La calma que asusta no está rota — tiene una explicación Cuando viviste mucho tiempo en alerta — preocupación constante, tensión, expectativa de que algo malo va a pasar — t...

Por qué te frenás solo (no es pereza ni incapacidad)

Imagen
Por qué te frenás solo (y no es falta de disciplina) Hay algo que me pasó durante años y que nunca entendí del todo hasta hace poco. Empezaba algo con toda la energía del mundo. Un proyecto, un hábito, un cambio que sabía que necesitaba. Los primeros días iban bien. Y después, sin que pudiera explicarlo, algo me frenaba. Me distraía, postergaba, o simplemente dejaba de hacer lo que había empezado. Me decía que era flojo. Que no tenía suficiente disciplina. Que otras personas podían y yo no. Esa historia me la repetí tanto que en algún momento la creí. Hasta que entendí algo que cambió todo: no era disciplina lo que me faltaba. Era algo mucho más profundo. Y cuando lo entendí, pude empezar a moverme de verdad. Lo que nadie te dice sobre por qué te frenás Cuando empezás algo nuevo — aunque sea algo que querés con todas tus fuerzas — hay una parte de vos que se pone en alerta. No es que no querés. Es que una parte muy antigua de vos int...